|
Las navidades no serían navidades sin los postres y dulces que son típicos de la Navidad. Son tan necesarios como los adornos, el belén, los pesebres, las guirnaldas, los trineos, los arbolitos, los reyes magos, los nacimientos, los gorros, los trineos. Los postres navideños son tan necesarios e imprescindibles como estos decorados.
Y algunos de años guardan tradiciones centenarias. Turrones, mazapanes, mantecados, polvorones todos ellos están presentes en gran parte de las mesas durante las comidas y cenas navideñas; Los frutos secos (almendras, piñones, nueces) y las frutas desecadas (orejones, ciruelas y uvas pasas), la leche y el huevo, constituyen una alternativa dulce, deliciosa y más saludable en las fiestas navideñas, sin olvidar que se trata también, de alimentos energéticos.
La dulcería industrial, se ha sofisticado tanto en sus especialidades navideñas, que realmente lo que hay que recomendar no son postres, sino abstinencia, porque las tasas de glucemia en sangre y las calorías vanas ingeridas por tantos kilos de azúcar, nos puede pasar una dolorosa factura en los primeros días del año.
Cuando comer dulces era un lujo, con la llegada de estas fiestas los golosos se frotaban las manos porque podían gozar a sus anchas sin que nadie les pusiera cortapisas. Ahora que durante todo el año tenemos al alcance de la mano tantas golosinas como nuestra gula nos pida, sobrecargar la ingesta de azúcar, es un verdadero peligro.
|